Santiago de Compostela es una ciudad reconocida mundialmente por acoger el destino final del Camino de Santiago y otros monumentos de interés turístico. La decisión de recorrerla en coche es inteligente, considerando que Finisterre, Combarro y otros enclaves quedan lejos de la capital gallega. Pero moverse en vehículo privado implica afrontar una serie de dificultades, como los problemas para localizar un parking Santiago low cost, las retenciones en horas punta o las restricciones a la movilidad por razones medioambientales.
Planificar el itinerario antes de ponerse en ruta requiere unos pocos minutos del tiempo del viajero y puede ahorrarle horas perdidas en atascos durante los picos de tráfico. Apps como Waze o Google Maps ofrecen información actualizada sobre el estado de las carreteras, ofreciendo rutas alternativas y otras recomendaciones útiles.
Aunque la mayor parte de los atractivos turísticos se ubican en el casco antiguo, acceder a sus principales calles y avenidas en coche es un error, al ser un área restringida. Cabe recordar que vulnerar la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) acarrea sanciones económicas de hasta doscientos euros.
En su lugar, los parkings de pago situados cerca del centro de Santiago permiten estacionar el coche y utilizar el transporte público para moverse por la almendra del casco histórico. Son opciones recomendadas los aparcamientos de la Plaza de Galicia y la Plaza del Obradoiro.
Como alternativa, los parkings disuasorios constituyen una solución económica para aparcar y desplazarse luego hasta el centro a pie o en bus urbano. Algunos son gratuitos, incluso, como sucede en el barrio de Pontepedriña o el Área de libre estacionamiento de Santa Marta.
En términos generales, combinar el coche propio con las líneas de transporte público es la mejor forma de moverse por Santiago sin limitaciones. Con tarjetas turísticas como la Compostela Pass, además, se consigue un ahorro notable en el acceso a los principales monumentos y parques de la capital gallega.