Llevábamos tiempo soñando con unas vacaciones diferentes, lejos de los hoteles y los horarios marcados. Queríamos libertad, naturaleza y tiempo de calidad juntos. Así fue como buscando por internet vi “descubre Galicia” y de ahí surgió la idea de recorrer Galicia en caravana. Nunca lo habíamos hecho antes, pero ahora, tras la experiencia, puedo decir que ha sido una de las decisiones más acertadas que hemos tomado como familia.
Alquilamos la caravana en las afueras de Santiago, una autocaravana bien equipada con cocina, baño, camas cómodas y espacio suficiente para nosotros cuatro. Al principio, teníamos un poco de respeto: ¿nos apañaríamos con tan poco espacio? ¿Nos adaptaría bien a conducir un vehículo tan grande? Pero todas esas dudas desaparecieron en cuanto arrancamos y tomamos la carretera rumbo a la costa.
Nuestra primera parada fue en la zona de las Rías Baixas. Aparcamos cerca de la playa de A Lanzada y dormimos oyendo el sonido del mar. Los niños estaban entusiasmados: para ellos era como una casa sobre ruedas. Desayunar con vistas al océano y salir descalzos a la arena fue algo mágico. Desde allí seguimos hasta Combarro, donde paseamos entre hórreos y callejuelas de piedra, y luego a O Grove para darnos un buen homenaje gastronómico.
Lo mejor de viajar en caravana por Galicia es la flexibilidad. Si nos gustaba un lugar, nos quedábamos. Si no, seguíamos camino. Así llegamos también a la Ribeira Sacra, donde descubrimos viñedos en terrazas imposibles, hicimos una pequeña ruta por los Cañones del Sil y dormimos rodeados de bosques. La conexión con la naturaleza fue total.
En ningún momento nos sentimos incómodos o inseguros. Galicia está muy bien preparada para este tipo de turismo, con áreas de autocaravanas bien señalizadas y muchas opciones para pernoctar con tranquilidad. Además, la gente fue siempre amable y acogedora.
Para los niños, fue una aventura constante: abrir el mapa, elegir la próxima parada, ayudar a preparar la comida o simplemente jugar en espacios abiertos. Para nosotros, fue una forma de reconectar como familia, alejados del estrés del día a día.
Descubrir Galicia en caravana ha sido mucho más que un viaje: ha sido una forma de vivir, de aprender y de disfrutar juntos. Y sin duda, lo volveremos a repetir.