Los permisos de la Isla de Ons: planificar una visita protegida

Los permisos para visitar la Isla de Ons son un aspecto esencial que cualquier viajero debe conocer antes de organizar su viaje. Esta isla, situada en la ría de Pontevedra y perteneciente al Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, combina paisajes naturales únicos con un ecosistema frágil que requiere protección. Por eso, acceder a ella implica cumplir con ciertas normas y gestionar previamente los permisos necesarios.

Quien planea una visita a Ons se enfrenta primero a la necesidad de informarse sobre la disponibilidad y los tipos de permisos. Durante la temporada alta, especialmente en verano, la afluencia de visitantes está limitada para preservar la flora y fauna de la isla. El número de plazas de acceso diario es restringido, lo que obliga a reservar con antelación y a planificar cuidadosamente la fecha de la excursión. Esta medida busca evitar la saturación y garantizar que todos los visitantes puedan disfrutar de la isla sin perjudicar su entorno.

Los permisos suelen gestionarse a través de plataformas oficiales y empresas autorizadas de transporte marítimo. El viajero debe proporcionar datos personales, fecha de visita y, en algunos casos, información sobre la duración de la estancia si se planea pasar la noche en los campings habilitados. La normativa es clara: solo se permite el acceso a personas con reserva confirmada, lo que asegura un control eficiente y la preservación de los recursos naturales.

Además de la gestión previa, los permisos implican respetar ciertas normas durante la visita. Los visitantes deben seguir los senderos señalizados, no recoger flora ni fauna y mantener los residuos bajo control. La isla ofrece rutas y espacios naturales que se disfrutan mejor cuando se respetan estas reglas, garantizando una experiencia segura y enriquecedora.

Conocer y tramitar los permisos islas Ons también genera una mayor conciencia sobre la importancia de la conservación. Cada visitante entiende que su presencia tiene un impacto y que, al cumplir con los requisitos, contribuye a la protección de un lugar singular. Esta responsabilidad compartida permite que generaciones futuras puedan disfrutar de paisajes, playas y rutas únicas.

En definitiva, los permisos de la Isla de Ons no son un obstáculo, sino una herramienta para planificar una visita ordenada, segura y respetuosa con el medio ambiente. Quien se informa, reserva y sigue las normas vive la isla de manera plena, disfrutando de sus rincones más bellos mientras participa activamente en la preservación de uno de los tesoros naturales de Galicia.

Entre arena y océano: descubriendo las mejores playas de las Islas Cíes

Para él, visitar las Islas Cíes siempre significaba reencontrarse con una calma difícil de encontrar en otros lugares. Cada viaje comenzaba con la misma ilusión: pisar algunas de las playas más hermosas del Atlántico y dejar que el ritmo del mar guiara el día. Las Cíes, con su mezcla de naturaleza salvaje y paisajes de postal, le ofrecían siempre una experiencia distinta, aunque recorriera los mismos arenales una y otra vez.

La primera parada obligada era, por supuesto, la playa de Rodas. A menudo descrita como una de las más bellas del mundo, este arco de arena blanca unía las islas de Monteagudo y Faro en una curva casi perfecta. A él le fascinaba la claridad del agua, ese tono turquesa que recordaba a lugares tropicales pero que conservaba la fuerza y frialdad del Atlántico. Caminaba despacio por la orilla, observando cómo el oleaje suave rompía sobre la arena fina como harina. Siempre pensaba que Rodas no era solo una playa: era una bienvenida, una puerta luminosa a todo lo que las Cíes podían ofrecer.

Después de disfrutar de ese primer baño, solía dirigirse hacia la playa de Figueiras. Menos transitada y rodeada de un entorno más salvaje, esta playa le transmitía una sensación de libertad difícil de poner en palabras. El camino hasta ella, atravesando un pequeño bosque de pinos, le preparaba para un paisaje casi escondido, resguardado del bullicio. Allí, el sonido del viento entre los árboles se mezclaba con el murmullo del mar, creando una atmósfera íntima que invitaba al descanso y a la contemplación.

Más al sur, la playa de Nosa Señora se convertía en otro de sus rincones favoritos. Aunque más pequeña que Rodas, poseía un encanto único: un agua cristalina que cambiaba de color según avanzaba el sol y unas rocas que parecían protegerla como un anfiteatro natural. Él disfrutaba especialmente del silencio de este lugar, perfecto para quienes buscaban desconectar del mundo sin renunciar a la belleza del paisaje.

Al final del día, mientras el sol empezaba a descender tras los acantilados, él siempre se quedaba unos minutos contemplando el horizonte. Visitar las mejores playas de las Islas Cíes no era simplemente recorrer arenales, sino dejarse envolver por una sensación de serenidad profunda, esa que solo aparece cuando el mar, la luz y la naturaleza se combinan en equilibrio perfecto. Cada visita le recordaba que, en las Cíes, el tiempo parecía detenerse para permitirle respirar más hondo.

Descubrimos Galicia en caravana: una aventura en familia que nunca olvidaremos

Llevábamos tiempo soñando con unas vacaciones diferentes, lejos de los hoteles y los horarios marcados. Queríamos libertad, naturaleza y tiempo de calidad juntos. Así fue como buscando por internet vi “descubre Galicia” y de ahí surgió la idea de recorrer Galicia en caravana. Nunca lo habíamos hecho antes, pero ahora, tras la experiencia, puedo decir que ha sido una de las decisiones más acertadas que hemos tomado como familia.

Alquilamos la caravana en las afueras de Santiago, una autocaravana bien equipada con cocina, baño, camas cómodas y espacio suficiente para nosotros cuatro. Al principio, teníamos un poco de respeto: ¿nos apañaríamos con tan poco espacio? ¿Nos adaptaría bien a conducir un vehículo tan grande? Pero todas esas dudas desaparecieron en cuanto arrancamos y tomamos la carretera rumbo a la costa.

Nuestra primera parada fue en la zona de las Rías Baixas. Aparcamos cerca de la playa de A Lanzada y dormimos oyendo el sonido del mar. Los niños estaban entusiasmados: para ellos era como una casa sobre ruedas. Desayunar con vistas al océano y salir descalzos a la arena fue algo mágico. Desde allí seguimos hasta Combarro, donde paseamos entre hórreos y callejuelas de piedra, y luego a O Grove para darnos un buen homenaje gastronómico.

Lo mejor de viajar en caravana por Galicia es la flexibilidad. Si nos gustaba un lugar, nos quedábamos. Si no, seguíamos camino. Así llegamos también a la Ribeira Sacra, donde descubrimos viñedos en terrazas imposibles, hicimos una pequeña ruta por los Cañones del Sil y dormimos rodeados de bosques. La conexión con la naturaleza fue total.

En ningún momento nos sentimos incómodos o inseguros. Galicia está muy bien preparada para este tipo de turismo, con áreas de autocaravanas bien señalizadas y muchas opciones para pernoctar con tranquilidad. Además, la gente fue siempre amable y acogedora.

Para los niños, fue una aventura constante: abrir el mapa, elegir la próxima parada, ayudar a preparar la comida o simplemente jugar en espacios abiertos. Para nosotros, fue una forma de reconectar como familia, alejados del estrés del día a día.

Descubrir Galicia en caravana ha sido mucho más que un viaje: ha sido una forma de vivir, de aprender y de disfrutar juntos. Y sin duda, lo volveremos a repetir.

4 excursiones inolvidables en Galicia

-Un viaje a ons desde Bueu. Las Cíes son las islas más famosas de las Rías Baixas, pero no son las únicas que se pueden visitar. Ons también es un lugar repleto de encanto, además de tener la particularidad de que hay gente allí durante todo el año. Eso sí, cada vez menos ya que la isla tiende a quedarse incomunicada cuando hace mal tiempo. Te encantará este lugar con sus rutas de senderismo, sus bonitas calas y unos bares que sirven unos platos que te harán disfrutar del sabor auténtico de los productos de ese mismo mar que vas a ver durante toda tu visita.

Una visita nocturna a la Catedral de Santiago. Todo el mundo visita la catedral durante el día pero también se puede visitar por la noche. Existen diferentes visitas guiadas, una de las cuales lleva a los tejados de la catedral desde los que se disfruta de vistas de Santiago muy diferentes a las habituales. Las visitas guiadas permiten conocer algunos de los secretos ocultos de este lugar lleno de leyendas. Además, por la noche el número de visitantes es mucho menor, por lo que la visita es más íntima y más agradable. Te encantará la magia de la catedral, vista de un modo diferente.

-Un paseo en Catamarán por los cañones del Sil. Los cañones del Sil son uno de los paisajes más bonitos del interior de Galicia. Impresiona recorrer sus carreteras en coche, con esos precipicios tan marcados en uno de sus lados y kilómetros y kilómetros sin civilización. Una de las rutas más bonitas para realizar en la zona es la que lleva a los diferentes monasterios que se construyeron junto al río. Pero el paseo favorito de los turistas es subirse a un catamarán para darse un paseo por el río atravesando la zona de los cañones para ver algunos de los  lugares más típicos de esta bonita zona de montaña.

-Una excursión a O Cebreiro. Es el lugar en el que el Camino de Santiago en su vía francesa une con Galicia. El pueblo es un lugar turístico con unas viviendas muy características, llamadas pallozas, que están hechas de piedra y con techos de madera cubiertos de paja. Estas pallozas se han convertido en tiendas, lugares para visitar y bares. En este lugar hay también una importante iglesia. La tradición dice que bajo la misma se encuentra el Santo Grial.

¿Por qué son tan hermosas las Cíes?

Solo hay que darse un paseo por las Cíes para darse cuenta de que se está ante un paisaje realmente singular y muy hermoso. Los motivos de esta belleza hay que buscarlos en diferentes factores, desde la evolución geológica de las Islas Cíes hasta las campañas para preservar este lugar que se han llevado a cabo a lo largo de los últimos años.

Las Islas Cíes están incluidas en el Parque Nacional marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas y por tanto están sujetas a la normativa de este. Son también un espacio ZEPA, lo que significa que se trata de un espacio de especial protección para las aves. Muchas especies migratorias hacen una parada todos los años en las islas para coger fuerzas y la gaviota patiamarilla, actualmente en peligro de extinción, vive aquí durante todo el año. Sí, es cierto que estas gaviotas son un poco molestas para los visitantes ya que les encanta robar comida y no se asustan de la gente. Pero lo cierto es que ellas están en su casa y si se sienten atraídas por nuestros alimentos es, en gran parte, porque muchas personas se saltan la normativa y les ofrecen comida pese a estar prohibido.

En la isla hay también una gran cantidad de fauna marina. ¿Sabías que hay una pareja de nutrias que viven allí de manera permanente? Delfines, orcas e incluso ballenas de mayor tamaño se pasean cerca de la costa en ocasiones y en las aguas hay especies de gran belleza, como los caballitos de mar. Por eso, es habitual que muchas personas quieran bucear en sus aguas pero hay que tener en cuenta que para bucear con botella son necesarios permisos y si se hace snorkel sin plomos, puede practicarse libremente pero se aconseja informarse de las mejores zonas y de aquellas en las que no está permitido sumergirse o puede ser peligroso hacerlo.

La diversidad hace hermosas a las Cíes y es labor de todos los que las visitan hacer que las cosas sigan como están. Por eso, cumplir la normativa durante la estancia en la isla es muy importante. Todas las normas tienen su razón de ser, incluso si nos parece que puedan ser absurdas. Por eso, lo mejor es respetarlas y garantizar así que quienes van a las islas tras nosotros las encuentran igual de bonitas, de diversas y de preservadas.

4 claves para disfrutar de la playa en Ons

 

  1. No olvides la crema protectora. En la playa de Ons el sol te va a dar de forma segura, pero incluso si lo que vas a hacer es simplemente caminar y disfrutar de la isla paseando, también necesitarás estar protegido. Si eres de esas personas que disfrutas estando mucho tiempo al sol, es bueno que te des un chapuzón de vez en cuando. Es cierto que el agua está fresca pero también lo es que no más que en otras playas de mar abierto del norte, por lo que una vez que te acostumbres puede que hasta agradezcas el agua fría.
  2. Al mediodía no debes de tomar el sol, por lo que es buena idea reservar en alguno de los restaurantes para disfrutar de una buena comida y de una sobremesa tranquila, para regresar a la playa cuando el son no es tan intenso. Tu piel lo va a agradecer. Puedes aprovechar tras la comida para darte un paseo por la isla y descubrir alguno de sus rincones, así ayudarás a hacer la digestión a tu cuerpo a la vez que retrasas el momento de regresar a la arena.
  3. No dejes nada de basura. Todo lo que generes debes de recogerlo y eso incluye las colillas. Es algo que debes de hacer en cualquier arenal pero más todavía en un espacio protegido. Dejar basura en la isla puede ser causa de una multa importante por lo tanto, si no lo haces por ecología y compromiso con el lugar, hazlo por tu cartera. Así, cuando regreses a la isla dentro de unos años, encontrarás el lugar igual de bonito y atractivo que ahora ya que se estará manteniendo el espacio libre de cualquier contaminación.
  4. Respeta los espacios. Hay varias playas en Ons, una de ellas es la de Melide que es nudista. Si no deseas practicar el nudismo puedes ir a cualquier otro de los arenales, respetando así los espacios específicos. Esta playa es muy resguardada por lo que se trata de un arenal muy agradable. No está situada en pleno centro urbano, lo que también hace que sea algo más íntima. Si eres practicante del nudismo te encantará por su ambiente muy agradable y familiar y por sus aguas cristalinas. Igualmente, hay dos playas,  la playa de Pereiró y la playa de Fedorentos que están dentro del área especialmente protegida por lo que no está permitido ir a ellas.

Islas Cíes: breve historia de las ‘Islas de los Dioses’

La presencia de asentamientos humanos en las Islas cíes se remonta 5.000 años en el tiempo. Griegos, romanos, suevos y árabes habitaron este archipiélago, conocido como la ‘Isla de los Dioses’ en los tiempos de Julio César. Sin embargo, la historia de este conjunto de tres islas (Monteagudo, do Faro y San Martín) comienza 300 millones de años atrás, con el ‘choque’ entre Laurasia y Gondwana que derivó en la formación de la cordillera Varisca.

 

De la Edad de Bronce provienen algunas de sus edificaciones y monumentos más antiguos, como el castro de As Hortas, visitable en la isla de Monte Faro. La información de este período es escasa en comparación con la Edad Media, cuando los primitivos habitantes del territorio recibían ataques de los suevos, amenaza que sería constante en los siglos sucesivos.

 

En numerosas ocasiones, las Islas Cíes sirvieron de refugio para distintos pueblos, como los Celtas, tras su expulsión de Lusitania por las legiones romanas. Los monjes benedictinos y los franciscanos, por ejemplo, establecieron asentamientos duraderos entre los siglos XI y XIV tras escapar del acoso de los normandos en la Ría de Vigo. La piratería golpeó asimismo con ferocidad a estas comunidades, que abandonaron el archipiélago hacia el XVIII a consecuencia de las incursiones de Sir Francis Drake.

 

Se estima que las Cíes fueron repobladas a principios del siglo XIX por familias vinculadas a la pesca y la ganadería venidas de la comarca de O Morrazo. Este nuevo asentamiento fue posible gracias al desarrollo previo de cuarteles y almacenes de artillería. Sin embargo, una pluralidad de circunstancias motivaría la progresiva despoblación de las islas durante el siglo XX.

 

En décadas recientes, para preservar su biodiversidad y patrimonio natural, las Cíes fueron declaradas ‘Parque Natural’ y pasaron a integrar el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia.